21 de agosto de 2018

Reseña: El verano antes de la guerra de Helen Simonson

Título: El verano antes de la guerra
Título original: The summer before the war
Autora: Helen Simonson
Editorial: Suma de letras
Páginas: 624
Fecha de publicación: junio de 2018
Encuadernación: Rústica
ISBN: 9788491290742
PVP: 19,90 

PRIMER CAPÍTULO AQUÍ
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El verano de 1914 es uno de los más bellos que se recuerdan en la idílica ciudad inglesa de Rye. Allí acaba de llegar Beatrice Nash con un gran baúl de libros, ansia de independencia y nuevas ideas que pocos en Rye asocian a una profesora de latín. 
En un descanso de sus estudios de medicina, Hugh Grange se encuentra también en la ciudad visitando a su tía Agatha, una verdadera institución local que se ha jugado su cuidadosamente construida reputación con la contratación de la joven maestra. 
Pero mientras Beatrice se prepara para descubrir una nueva vida, y quizá el amor, en esta pintoresca comunidad, el verano parece a punto de acabar y lo inimaginable está a punto de comenzar...

Beatrice Nash acaba de llegar a la pequeña ciudad inglesa de Rye. Beatrice se ha postulado como una excelente profesora de latín. Sin embargo, tras su llegada todo no será de color rosa, pues deberá competir por su puesto con un joven conocido de la ciudad. En Rye, la joven señorita Nash se codeará con la clase alta de la sociedad, conocerá el amor y también la autoridad del hombre sobre la mujer. Sin embargo, pese a situarse en contra del machismo, Beatrice no tiene potestad para alzar la voz. No obstante, las actitudes y hábitos diarios cambiarán con la llegada de la guerra, por la cual varios conocidos deberán marcharse a luchar y a defender al ejército inglés.

El verano antes de la guerra es una novela que muchos comparaban con la exitosa serie Downton Abbey. Es por esto mismo por lo que tuve que hacer pronto con el libro. Soy una amante de las novelas históricas que muestran la vida inglesa de épocas anteriores. Y es por esto por lo que El verano antes de la guerra me ha dejado con una sonrisa en los labios.

La protagonista principal es Beatrice Nash, una joven que acaba de perder a su padre y, con él, los ingresos que le permitirían ser una mujer independiente. Sin embargo, si algo caracteriza a la señorita Nash es un tenacidad. Beatrice no se rinde y la valentía y esfuerzo están siempre presentes en sus acciones. A esto se suma la bondad. Nuestra protagonista intentará en todo momento buscar el bienestar para las personas de su alrededor, aunque esto suponga su tristeza y miseria. Por otra parte conoceremos a la familia Kent, la cual servirá de apoyo para Beatrice. Agatha Kent es una mujer de armas tomar y a su disposición están sus sobrinos Daniel y Hugh. El primero es un escritor bohemio, mientras que el segundo se parece muchísimo a Beatrice en cuanto a amabilidad y bondad se refiere. No obstante, también Daniel es un joven agradable y preocupado por los demás.

El verano antes de la guerra muestra una mirada a otra época. Pese a narrar acontecimientos de principios del siglo XX, la pluma de la autora recordaba a célebres escritoras como Jane Austen. Los hechos consiguen en esta novela ocupar una segunda posición, centrada más en describir las diferentes formas de vida de los personajes. Esto provoca que cada suceso sea inesperado y sorprendente. Pero, además, Helen Simonson no ofrece un único punto de vista, sino que da blanco y negro. Llegamos a conocer los hábitos de la alta sociedad inglesa, de los refugiados que llegan sin nada en sus manos, de las mujeres que prefieren ser sumisas del sexo opuesto y de aquellas que han preferido alzar la voz para convertirse en mujeres independientes. Con una pluma ágil y bella, Helen Simonson nos transporta a otra época de una forma majestuosa. Las descripciones son tan perfectas que no resulta difícil conocer a los personajes y empatizar con ellos. Hacía tiempo que no leía una novela tan magnífica como esta y puedo decir sin ninguna duda que Helen Simonson me ha cautivado.


Beatrice Nash estaba segura de que tenía la nariz manchada de hollín, pero no quería volver a sacar el espejito por si acaso con ello incitaba al joven borracho que tenía sentado enfrente a continuar con sus cumplidos. Se había mirado la cara poco después de partir de Charing Cross y él había tomado el minúsculo espejo dorado como una señal de tímido flirteo..  

5/5
¿Os gustan las novelas de época? ¿Cuál es vuestro libro favorito?
¡Espero que estéis disfrutando de las vacaciones!



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